martes, 5 de abril de 2011

Ya, en serio.

 Los videojuegos pueden trascender más allá de el nicho que se le ha dado cómo medio de entretenimiento debido a que cuentan con características que lo separan de otros medios, principalmente la interactividad directa entre el usuario con el contenido y las "recompensas" o "consecuencias" que ésto presenta en el contexto del mismo "juego" y en la vida cotidiana.
 Para demostrar mi punto proyectaré al videojuego cómo una forma de arte y cómo una herramienta de aprendizaje.
La Real Academia Españoña Española define al arte cómo "manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros". Hoy en día existen infinidad de títulos que cumplen con éstas características.
  • Final Fantasy: Extensa serie cuyas entregas no están relacionadas entre sí pero relacionadas por sus temas que combinan fantasía, ciencia ficción, religión, misticismo oriental y occidental, romance, política conocidas por tomar ventaja al máximo de las características técnicas de cada sistema en que aparecen, además de sus llamativos diseños de personajes y dirección musical y artística.
  • Heavy Rain: Título que podría considerarse más que un juego una novela o película interactiva en dónde los protagonistas se ven envueltos en una serie de asesinatos y a diferencia de otros títulos la muerte de los diferentes personajes cambia considerablemente el desarrollo de la trama. Cabe mencionar que para su realización se crearon nuevos sistemas para animar a los personajes que los hace más "humanos".
  • Metal Gear Solid: Juego de acción que lejos de concentrarse en tiroteos interminables guía al usuario por un camino de sigilo y acción furtiva con combate basado en técnicas militares reales y artes marciales. A la vez cuenta una historia que expone teorías de conspiraciones de los gobiernos mundiales; dilemas éticos sobre genética, robótica, economía y el negocio de la guerra; subtramas con tintes filosóficos futuristas y posmodernos. 
 
 Cada una de éstas joyas cumple con lo que por definición se pide del arte, sin contar que sus elementos particulares cómo su música, historias y diseño se pueden considerar arte por si solas.  
Ahora, por su naturaleza los videojuegos exigen al usuario realizar diferentes tareas para obtener una recompensa a cambio, incentivando a nuestra naturaleza que busca una recompensa. Por tanto se ha concluido que "durante el proceso de cumplimiento del objetivo, toda actividad realizada en el mundo virtual crea una serie de conexiones neuronales que ligándose al aspecto lúdico del estímulo permite al sujeto relacionar el aprendizaje con experiencias placenteras".


 Básicamente sí tu misión es salvar a la porrista y en el camino tienes que memorizar la secuencia de Fibonacci, se te presenta un enemigo moralmente ambiguo basado en el concepto filosófico de Nietchze del "Sobrehombre" e intuyes que la combinación de colores de la rueda cromática de Itten abrirá la fortaleza del enemigo es más posible que dichos conceptos se queden grabados en la cabeza que después de una tediosa lectura de 2 horas. (Díganle a sus futuros y seguramente hermosos hijos que no hay nada que agradecer, sólo que no compren piratería ;).